sábado, 23 de abril de 2011

Tema 15. La II República española (1931-1936)

II. El bienio radical-cedista y la revolución de 1934

Y llegaron las elecciones de 1933, y la derecha, agrupada en la CEDA, ganó, y la izquierda, que se había presentado dividida, perdió y...¡echó la culpa al voto femenino. ¡Pobre Clara Campoamor!, denostada, olvidada, despreciada, considerada culpable del desaguisado, por defender el derecho al voto de las mujeres.



Lerroux asumió la jefatura del gobierno, iniciándose el periodo denominado bienio radical-cedista, y caracterizado por una vuelta atrás en las reformas.

 Paralización de la reforma agraria, con la consiguiente expulsión de las tierras que habían ocupado de miles de jornaleros.
Paralización de la reforma militar y designación para puestos clave de militares claramente antirrepublicanos como Franco, Goded o Mola. Esta nueva política fue completada con un amnistía para los participantes en el golpe de Sanjurjo en 1932.
Conciliación con la Iglesia Católica, con la recuperación del presupuesto de culto y el clero.
Paralización de las reformas educativas.  Parón en el programa de construcciones escolares y anulación de la enseñanza mixta.
Enfrentamiento a los nacionalismos periféricos. Freno al proyecto de Estatuto de Autonomía vasco, presentado por el PNV y enfrentamientos con la Generalitat catalana, que presidía LluisCompanys, dirigente de ERC, desde enero de 1934.

La actuación del gobierno de Lerroux y la posibilidad de que miembros de la CEDA llegasen al gobierno radicalizó a la izquierda, especialmente a un sector del PSOE, perdedora de las elecciones.




La huelga revolucionaria de Octubre de 1934

Largo Caballero impulsó la Alianza Obrera, alianza revolucionaria de todos los partidos obreros y la creación de un comité para la organización del golpe revolucionario. El detonante fue la incorporación de tres ministros de la CEDA al gobierno, en Octubre de 1934.

En Asturias corren vientos de revolución... "Los jinetes del Alba", Vicente Aranda



 
"El movimiento insurreccional se inició el 5 de octubre, a las pocas horas de la entrada de la CEDA en el Gobierno. Sus primeras manifestaciones tuvieron lugar en algunos puntos como las cuencas mineras asturianas o en determinados centros industriales de la provincia de Barcelona, donde se decretó la huelga general, pero rápidamente la consigna de poner en marcha la revolución se extendió por todo el país. Pese a ello, la insurrección careció de una auténtica planificación, política y militar. El llamamiento del Comité revolucionario socialista a la huelga encontró eco en ciudades como Sevilla, Córdoba, Valencia o Zaragoza y en numerosos pueblos de toda la geografía española, pero eran iniciativas aisladas. La falta de una planificación más concreta y de apoyos en los cuarteles, así como la inhibición de la CNT, incapacitó a los huelguistas para hacerse con el control de sus poblaciones.
El único movimiento armado de gran entidad lo protagonizaron los mineros de las cuencas de Asturias y del norte de León, donde la grave crisis laboral de la minería hullera había facilitado la entrada de los anarcosindicalistas en la Alianza Revolucionaria. En la madrugada del día 6, los mineros ocuparon los puestos de la Guardia Civil en las cuencas. Unos ocho mil insurrectos de la zona de Mieres se dirigieron ese mismo día hacia Oviedo, a la que sometieron a un sitio en toda regla, mientras caían en su poder Avilés y Gijón. El Comité regional de la Alianza, que dirigía el socialista González Peña, asumió el control de la situación, imponiendo su autoridad a los aproximadamente 20.000 trabajadores en armas y a los numerosos comités locales surgidos en los primeros momentos y estableciendo un eficaz "orden revolucionario". Pero la reacción del Gobierno, sorprendido por la magnitud de la sublevación asturiana, no se hizo esperar. El ministro Hidalgo encomendó al general Franco la planificación de las operaciones militares, lo que por algunos días le convirtió, de hecho, en el auténtico ministro de la Guerra.
El movimiento había adoptado en algunos sitios auténtico aire de guerra civil. Sólo en Asturias, las víctimas se acercaban a las cuatro mil -casi un millar de ellas eran muertos- y las destrucciones fueron enormes. Los asesinatos de 34 sacerdotes y de varios guardias civiles y paisanos de ideología conservadora conmovieron a la opinión derechista, que exigió enérgicas represalias a través de una intensa campaña de prensa. La respuesta patronal no se hizo esperar, y miles de obreros fueron despedidos por su participación en las huelgas. Las autoridades republicanas desarrollaron una represión implacable, efectuada en buena medida por los militares, especialmente en Asturias, donde el comandante de la Guardia Civil Lisardo Doval impuso un auténtico terror policíaco durante más de un mes, hasta que fue destituido por sus superiores. Se hicieron unos treinta mil prisioneros y en los primeros días abundaron las ejecuciones sobre el terreno y las torturas a los detenidos, a causa de las cuales murieron varios de ellos.
La Revolución de Octubre abrió una etapa disruptiva en la convivencia nacional y aceleró los procesos que desembocarían en la guerra civil de 1936-39. Fue un error en su planificación y un fracaso en su desarrollo. Los sindicatos no lograron coordinar la huelga general en casi ninguna ciudad y los dispersos levantamientos armados fueron sofocados rápidamente, salvo en Asturias.
Octubre fue para la derecha la confirmación de sus vaticinios sobre las potencialidades revolucionarias de una izquierda obrera en la que sólo veía designios bolchevizantes.
Octubre reafirmó en la derecha, y especialmente en los monárquicos, la convicción de que si el Estado había reaccionado esta vez a tiempo, no había sido por la eficacia de las instituciones políticas, sino por la determinación de las Fuerzas Armadas de actuar rápida y contundentemente. El Ejército -columna vertebral de la Patria, le llamó entonces Calvo Sotelo- constituía así la última garantía, la reserva de las fuerzas tradicionales frente al cambio revolucionario, que el régimen parlamentario parecía incapaz de conjurar."
Tomado de: Julio Gil Pecharromán : http://www.artehistoria.jcyl.es/histesp/contextos/7207.htm



Nuberu lo ve así en "La rosa roja de Asturias" (hablando de Aida de la Fuente, luchadora revolucionaria)




La revolución provocó una fuerte polarización política. En un contexto de crisis económica internacional y de triunfo de los extremismos en Europa con el triunfo de Hitler en 1933 y la consolidación de la dictadura de Stalin en la URSS, la lucha política se radicalizó en nuestro país. España se polarizó entre las "derechas" y las "izquierdas".

A la derecha:





En la izquierda:



A finales de 1935 estallaron varios escándalos financieros en el entorno de Lerruox, como el escándalo del estraperlo, que rompieron la alianza entre los radicales y la CEDA. Alcalá Zamora convocó nuevas elecciones para Febrero de 1936.

Hace ahora 75 años, cuando la derecha gobernaba la República Española, el "Affaire Strauss-Perlo", un escándalo político de corrupción, que tuvo una significación material moderada, dio al traste con el Gobierno de Alejandro Lerroux. Presentado por la prensa de una forma escandalosa, y sagazmente manejado por los partidos de la izquierda, el "affaire de las tragaperras" llenó de escándalo el año 1935 y vino a precipitar el destino de la II República. 

Del término "Strauss-Perlo", el habla popular española construyó, durante la guerra y la posguerra, la palabra estraperlo. Que es "comercio ilegal de artículos intervenidos por el Estado" y que, durante años de hambre, intentó definir un modo de actividad comercial abusivo y de martingala. Pero en realidad, todo procede de un caso de corrupción política que se produjo en 1935, con Alejandro Lerroux como víctima. Un valenciano amigo suyo, Sigfrido Blasco, hijo del famoso novelista republicano, fue salpicado por el asunto y también vio arruinada su carrera.
Tomado de  Las Provincias.es



2 comentarios:

  1. Guadalupe, qué tal llevas los exámenes? es para que nos vayamos haciendo a la idea de si tenemos que estudiar 3 o 7 temas para el examen de la semana que viene...
    Gracias ^^

    ResponderEliminar
  2. Querrás decir, estudiar 3 temas y repasar 4 ¿no?. Los llevo, los llevo, aunque no al ritmo que a vosotros os gustaría. De momento podéis estudiar el tema 14, para abrir boca...

    ResponderEliminar