domingo, 10 de octubre de 2010

Tema I. La Península Ibérica desde los primeros humanos hasta la desaparición de la monarquía visigoda (711)

INTRODUCCIÓN




"Ya te he dicho que no pintes en las paredes"





"Aquí el clima y el paisaje no son el decorado ante el que se desarrolla la historia, sino unos protagonistas muy importantes de la trama. No en vano la acción transcurre en la Edad del Hielo. Pero fundamentalmente ésta es la narración de nuestros orígenes y cuenta lo que sabemos de cómo hemos llegado a ser quienes somos".

J. L. ArsuagaEl collar del Neandertal











I. Rasgos generales de la Prehistoria


La Prehistoria en el tiempo histórico



"Evolution" version Homer Simpson





Ahora más en serio...






El proceso de hominización

Por hominización nos referimos a los cambios orgánicos (postura bípeda, aumento de la capacidad craneana, libre articulación de la mano, desarrollo del cerebro) y socioculturales (técnicas, lenguaje, arte, creencias)  que permiten la evolución desde los prehomínidos a los homínidos del género homo, y de estos al hombre actual (mediante la llamada evolución homínida).





El proceso de hominización se inició en África, en torno a 6.000.000 de años, con el Ardipithecus, y continuó con los Australopithecus (primeros homínidos, del género australopithecino). El primer homínido del género homo será el homo Hábilis; le sucede, hace 1,5 millones años, la especie homo Ergaster ("hombre trabajador") que se extendió por O. Próximo, Asia  (H. Erectus) y Europa.

En la Gran Dolina de la sierra de Atapuerca (Burgos) se hallaron en 1994 los restos fósiles más antiguos de Europa (de hace unos 800.000 años). Se trataba de cráneos y mandíbulas de seis individuos- dos adultos y cuatro niños- pertenecientes a una nueva especie del género Homo, el homo Antecessor (hombre predecesor). Eran altos y fuertes y practicaban el canibalismo. Así mismo, se han encontrado en la Sima de los Huesos del yacimiento de Atapuerca esqueletos completos de 32 individuos de hace unos 300.000 años, clasificados como pre-neanderthales (H. Heidelbergensis). 

El homo Sapiens de Neanderthal ocupa la Península durante el Paleolítico Medio (100.000- 35.000 a.C.). Era muy robusto, dominaba el fuego, hacía útiles elaborados y enterraba a los muertos. Se extinguió hace unos 25.000 años por causas desconocidas. Se han hallado restos en Santander (Cueva Morin), Granada, Málaga y recientemente en Gibraltar los que quizá sean los últimos neandertales. El homo Sapiens Sapiens o  Cro-Magnon, nueva especie de procedencia africana con rasgos físicos semejantes a los actuales, llegó a la Península hace unos 40.000 años y convivió con el Neanderthal. Fabricaba arcos y flechas, útiles de hueso y pinturas rupestres. El hombre actual desciende genéticamente de él.





Fases  de la evolución de los homínidos en la P. Ibérica durante el Paleolítico

(gira la rueda del ratón para desplazarte por el documento)





El arte rupestre 

Tres fueron las manifestaciones principales del arte paleolítico: los objetos decorados, el arte mobiliario y el arte parietal (en paredes)  . Los objetos utilitarios o de adorno, tales como propulsores bastones de mando, adornos, u otros objetos de uso corriente, se decoraban también con los mismos motivos, sobre todo, grabados.
Las primeras manifestaciones artísticas realizadas por el hombre aparecen durante el Paleolítico superior, llegando a formar importantes conjuntos, tanto rupestres como de arte mueble. El área de distribución del arte parietal se concentra en Francia y España.





Atapuerca y Altamira: dos grandes yacimientos paleolíticos


ATAPUERCA

Yacimiento arqueológico situado en la Sierra de Atapuerca (Burgos), donde han encontrado los restos humanos y de industria lítica más antiguos de Europa. Corresponde a una especie diferente a otras encontradas en Europa denominada Homo Antecesor. Tienen una antigüedad de 800.000 años. Es una serie de 86 fósiles pertenecientes a 6 individuos, que fueron hallados en 1996 en el yacimiento de la Gran Dolina. En la Sima de los Huesos se han encontrado restos humanos con una antigüedad de unos 300.000 años, pertenecientes al Homo Heidelbergensis, antecesor directo del hombre de Neanderthal. Uno de los últimos descubrimientos ha sido una mandíbula, de más de 1 millón de años de antigüedad, que aún no ha sido atribuida a ningún homínido conocido.


La familia "Antecesor"


Los primeros pobladores que llegaron a Europa, y por tanto a la Península Ibérica, fueron  representantes del género Homo y procedían de África. Los restos fósiles de homínidos más  antiguos encontrados en Europa, hasta la fecha, tienen unos 800.000 años de antigüedad y se hallaron en España, concretamente en la sierra de Atapuerca, en el cerro del valle del río Arlanzón,  al este de la ciudad de Burgos. Fueron encontrados en el año 1994 en el nivel 6 de  la llamada Gran Dolina. Según las conclusiones del equipo de investigadores los fósiles  encontrados pertenecerían al Homo antecessor posible antepasado tanto de los Neandertales  como de los Cromañones. El Homo antecessor medía entre 1,30 y 1,50 metros  de altura,  poseía una capacidad craneal de entre 600 y 700 c.c y utilizaba utensilios de piedra para cazar.






ALTAMIRA

Se trata de una cueva que contiene las más importantes manifestaciones del arte rupestre de la zona franco-cantábrica, que está situada en Santillana del Mar (Cantabria). La cueva contiene una importante cantidad de arte parietal, sobre todo pinturas y grabados, que  fueron descubiertas en 1879 por la hija de Marcelino Sanz de Sautuola, mientras éste realizaba una visita de prospección de la cueva. 

Sautuola consideró que las pinturas eran prehistóricas, datándolas en el Paleolítico, lo que provocó el rechazo de arqueólogos famosos, sobre todo franceses, que no aceptaban esta datación cronológica. En 1902 se aceptó finalmente la datación de las pinturas como  paleolíticas, concretándose su una antiguedad de unos 15 000 años (Magdaleniense). 
 
La cueva consta de diferentes salas en las que las paredes y el techo se cubren con representaciones polícromas de animales (bisontes, caballos, cabras y ciervos) realizadas con gran naturalismo, imágenes antropomorfas y signos rectangulares, cónicos…, así como representaciones de manos en negativo.




Economía y sociedad paleolíticas


La vida en el Paleolítico estará mediatizada por fenómenos climáticos, las glaciaciones, que determinan la flora y fauna de la que los pobladores peninsulares eran absolutamente dependientes. Los distintos periodos glaciares e interglaciares (algo más cálidos) determinarán los asentamientos humanos, su alimentación y, por tanto, su evolución física e intelectual. Esto se materializará en los distintos niveles de desarrollo técnico y físico, que permitirán su adaptación y supervivencia.

A pesar de las diferencias propias de las diferentes etapas del Paleolítico peninsular, podemos establecer unas características más o menos comunes a todas ellas, tanto desde el punto de vista económico como de organización social.

Desde el punto de vista económico podemos hablar de una economía depredadora, basada en actividades como la caza, la recolección y, en algunos lugares, la pesca. Todas estas actividades tenían un carácter estacional, ya que dependían de los desplazamientos de los grandes animales que constituían su alimento y de la mayor o menor extensión de los hielos. Nuestros antepasados paleolíticos tallaban la piedra, por lo que no tenían un desarrollo técnico que les permitiese una actividad productiva, por tanto, se limitaban a obtener de la naturaleza todo aquello que les ofrecía, pero sin reponerlo. Las duras condiciones de vida obligarían a compartir la caza y lo recolectado, por lo que es posible que la propiedad fuese colectiva.

No controlaban por tanto su aprovisionamiento y esto caracterizará su modo de vida y de organización social: el nomadismo y la organización en clanes.

El nomadismo viene determinado por la necesidad de seguir a los animales en sus desplazamientos y varía a lo largo del tiempo: en el paleolítico inferior los asentamientos eran al aire libre, en terrazas cercanas a ríos y lagos o en las laderas de los valles. En el Paleolítico medio, las mejoras en sus útiles y los cambios climáticos, les permitieron vivir en los asentamientos durante periodos de tiempo más largos, en abrigos rocosos o pequeños techados de ramas y palos. Ya en el Paleolítico superior, el nivel de desarrollo intelectual del homo de Cromañón le permitirá mejorar y diversificar sus útiles, cazar más y mejor y, por tanto, garantizar su supervivencia como no había ocurrido con sus antecesores. La vida se desarrollará en cuevas cercanas a los ríos o al mar y en ellas desarrollarán importantes manifestaciones artísticas.


Las duras condiciones de vida harían que los agrupamientos humanos fuesen pequeños (hordas) para garantizar la supervivencia de todos sus individuos. Estos pequeños grupos estarían unidos por lazos de sangre y símbolos totémicos, a otros grupos, formando clanes. Dentro de cada grupo, la necesidad de supervivencia haría necesaria la cooperación (fundamental para desarrollar estrategias de caza), lo que reforzaría la cohesión y la igualdad entre sus miembros. Probablemente tendrían un jefe, el mejor y más fuerte cazador, pero no hay evidencias de que tuviesen un poder político organizado.


Las culturas del Neolítico peninsular

El Neolítico peninsular, comenzó después de un período intermedio denominado Epipaleolítico. A esta etapa también se la denomina Edad de la «piedra nueva» o «pulimentada» y se desarrolló desde el 5500 a. C. hasta el año 3000 a. C.; en ella el ser humano dejó de ser un mero depredador y empezó a producir sus propios alimentos mediante la agricultura y la ganadería, lo que conllevó también el aumento de la población y de los intercambios, gracias a los excedentes. Aparecieron numerosos instrumentos de piedra pulimentada como hachas, azuelas y molinos de piedra; se inventó la cerámica, se desarrolló el arte rupestre, situado en abrigos rocosos y  caracterizado por la representación esquemática de animales y escenas de caza y recolección. Los principales yacimientos son los situados en la cueva de Nerja (Málaga), la cueva de la Araña (Valencia), el barranco de La Valltorta (Castellón) y el abrigo de El Cogull (Lleida). En muchos de ellos existen pinturas.
 


Cultura de la cerámica cardial (4300-3100 a.c.)


 
La llamada cerámica cardial es la más antigua de las conocidas en la Prehistoria de Europa occidental. Se trata de un tipo de cerámica impresa, son decoraciones producidas por el aplique del borde de la concha de un pequeño molusco marino, el Cardium edule. Esos recipientes eran moldeados a mano y cocidos a fuego; tienen paredes gruesas y sus formas más frecuentes son de vasos globulares o de cuencos de cuello largo. Su área de expansión peninsular la constituyen las zonas litorales del Mediterráneo. Estos pobladores vivían en cuevas y se dedicaban sobre todo a la ganadería, aunque también hay restos de agricultura. El yacimiento más importante es la cueva de l'Or, en Alicante (4000 a.c.)

 Cultura de los sepulcros de fosa (3.500 a.c.)


Cultura de agricultores, que habitan ya poblados de cabañas, sin muros ni defensas, en torno a la zona litoral catalana y del pre-Pirineo (3.500 a.c.). La denominación tiene que ver con la forma de enterramiento, en fosas rectangulares, llamadas cistas, en las que el cadáver  se dispone de costado, con las piernas flexionadas (posición fetal), acompañados de ajuares (sílex, cuchillos, puntas de flecha, vasijas...), que nos permiten observar ya una cierta diferenciación social. 



Economía y sociedad neolíticas


Los cambios climáticos que se producen alrededor del 10.000 a.c., con el fin de las glaciaciones y la consecuente retirada de los hielos, van a provocar un cambio fundamental en la vida de los seres humanos.

El clima será cada vez más cálido y seco, lo que provocará la desaparición o retirada hacia el norte de numerosas especies que habían constituido la base de la dieta de los grupos humanos. Esto dará lugar un cambio en las formas de vida, en la economía y en la sociedad, conocido como revolución neolítica.

Un cambio notable se produjo en el campo de la industria lítica, y permitió pasar de la talla a la pulimentación de la piedra, con una mayor especialización en los útiles que permitía su mejor uso en múltiples tareas. Sin embargo, el gran cambio vino determinado por el desarrollo de actividades productivas como la agricultura y la ganadería, a las que se añadirán muy pronto, la cerámica y textil. Estamos pues ante una economía productora, que permite a las comunidades humanas producir alimentos en mayor cantidad, garantizando la supervivencia de la colectividad, cuyos individuos podrán dedicarse también a otras actividades productivas (división del trabajo).

El control de la producción permite un cambio muy importante en el modo de vida, pasándose de la vida nómada a la vida sedentaria, con asentamientos permanentes en forma de poblados estables, con construcciones rudimentarias, que alojan a los grupos familiares. Las sociedades se hacen más complejas, más diversificadas y se abre la puerta a una especialización que determinará con el tiempo, una clara diferenciación social.

La obtención de excedentes y el intercambio de los mismos permitió el nacimiento del comercio, en forma de trueque, al principio, y como actividad independiente después. Todo esto permitirá que surja dentro de la sociedad la propiedad privada, las diferencias de riqueza y, por tanto, las diferencias entre distintos grupos sociales. La mayor complejidad de estas sociedades y las nuevas necesidades surgidas de la vida en poblados estables hará necesaria la existencia de un poder político más fuerte y jerarquizado, que desembocará en el surgimiento de los primeros Estados.

Los metales  
 A mediados del tercer milenio a.c. los pobladores peninsulares comienzan a trabajar los metales, en concreto el cobre, metal blando y moldeable con el que se fabrican utensilios domésticos, adornos y armas. Posteriormente se pasará a la aleación de cobre y estaño que da lugar al bronce, y finalmente, a finales del segundo milenio a.c. llegarán de Europa las culturas del hierro.
El uso de los metales supone la organización de una sociedad más compleja, en la que la riqueza viene dada por el dominio de la metalurgia.  La sociedad se divide y se jerarquiza, los poblados se amplían hacia modelos preurbanos, se amurallan y surge el poder organizado. Es el embrión del Estado.

 El Cobre. Calcolítico (2500-1700 a.c.) 
  • Características: Generalización del uso del cobre y el oro. Útiles pequeños y medianos (agujas, punzones, puñales, puntas de flecha, hachas). División del trabajo y mayor diferenciación socialIntensificación de la agricultura, la industria textil (lino) y la minería. Asentamiento en poblados amurallados, cercanos a zonas mineros y fluviales. Incipiente comercio a larga distancia de productos caros y de prestigio. Megalitismo, generalmente destinados a enterramientos: Menhir, dolmen, tolos o sepulcros de corredor ( Millares, Menga), taulas, navetas y talayots (Baleares).
 Entre las culturas calcolíticas destacan: 
  • Cultura de los Millares (Almería- 2.300 a,c,) 
Maqueta de Los Millares
Situada en Almería. Se trata de una pequeña ciudad amurallada, con viviendas de planta oval, con zócalos de piedra y techo de ramaje, que disponían de silos de almacenamiento de cereales en el subsuelo y de hornos para la metalurgia del cobre. Sus restos más significativos son un acueducto y una importante necrópolis, con tumbas megalíticas de "falsa cúpula" y restos de ajuares de cobre y de objetos egipcios, lo que vendría a demostrar la existencia ya de intercambios comerciales, o la procedencia oriental de esta cultura.




  • Cultura del vaso campaniforme (toda la península- 2000 a.c) 
De origen desconocido, resulta llamativa la gran cantidad de yacimientos que se encuentran en la península. Se trataría de pastores o mercaderes trashumantes, que ocupaban zonas de montaña, en poblados estables. Sus enterramientos eran individuales y, junto al difunto, depositaban sus armas y un vaso cerámico en forma de campana invertida, con decoración geométrica incisa, resaltada con pasta blanca.








El bronce (1700-700 a.c. aprox.)

La Edad del Bronce constituye una segunda fase en el conocimiento y utilización de los metales. Se desarrolla a partir de los núcleos calcolíticos mediterráneos, con una clara influencia oriental. La necesidad de buscar y controlar las regiones ricas en metales (cobre, estaño) dará lugar a grupos sociales más belicosos que los anteriores. Esto hace que la organización social se haga más compleja y se generalicen los amurallamientos de los núcleos habitados.  Fabricaban todo tipo de útiles, joyas y armas, y desarrollaron la metalurgia del oro (tesoro Villena).  El desarrollo de estas cultura favoreció el aumento del comercio y de la diferenciación socio-cultural.

Entre las culturas más importantes se encuentran:

La cultura de El Argar (1.700-1.300 a.c.)


Se trata de un poblado situado sobre un cerro, con casas de planta rectangular y calles estrechas y empedradas. Los enterramientos eran individuales, en cistas primero y en tinajas más tarde. Junto al cadáver es frecuente encontrar, como parte del ajuar, una copa muy característica, que se conoce como "copa argárica".








La cultura talayótica (1000 a.c.)



Se desarrolla en las Islas Baleares, y entre sus manifestaciones destacan construcciones megalíticas como las Taulas, Navetas y Talayots. Las navetas son construcciones en forma de nave invertida y eran enterramientos colectivos; los talayots eran construcciones defensivas de forma cilíndrica. En cuanto a las taulas, se desconoce su finalidad; podrían tener una finalidad religiosa o conmemorativa.


Cultura de los castros (700 a.c. aproximadamente)

Se desarrolla en el noroeste peninsular a finales de la Edad del Bronce. Su nacimiento no está relacionado con las rutas atlánticas, que llegaban hasta las Islas Británicas, en busca del estaño (necesario para la aleación de bronce), y que pasaban por la actual Galicia. Sus pobladores eran pastores y agricultores, según las zonas, que se agrupaban en poblados fuertemente amurallados y construidos en zonas elevadas llamadas castros.




9 comentarios:

  1. ¿Están los vídeos de la presentación de esta mañana? Me faltaron de coger unos datos pero no lo encuentro.

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  2. No, esos vídeos no están. Pregúntame en clase y lo vemos

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  3. En el vídeo de El Calcolítico no se describe la cultura talayótica. ¿Podrias decirme donde encontrarla? ¿O con lo de 'Continúa en la Edad del Bronce' te refieres a que lo describes en el siguiente epígrafe? Es que no lo encuentro. Gracias.

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  4. No digo nada porque no hay mucho que decir, con añadir las construcciones megalíticas que la caracterizan es suficiente. Están enumeradas más arriba, en las características del Calcolítico.

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  5. Hoy me ha llamado la atención lo que has dicho en clase sobre el río Guadalquibir y es que es algo que leí hace un tiempo en un libro que data del 1937, titulado Tierra De Moros, donde el autor, Enrique Arques, cuenta que el nombre 'Guadalquibir' procede del árabe, de tal forma que:
    Guad procede de' Waad' que en árabe significa río y Alquibir procede de El Kabir ( mi 4º apellido, por cierto ) ,que en árabe significa El Grande (por su caudal). Un libro que mi padre encontró, abandonado en un rincón del zoco y lo compró por muy poco , como si de nada valioso se tratase y ahora yo leo y aprecio como si fuera oro, y es que la verdad, esta un poco viejo y desgastado y todo cuidado es poco ...

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    1. Efectivamente Sara, ese es su significado. Un nombre bellísimo. Mi nombre también contiene la partícula wad, y es el mejor ejemplo de mezcla de lenguas (wadis=río; lupus= lobo).

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    2. Por cierto, cómo me gusta que améis y cuidéis los libros!

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