“A comienzos del siglo VIII, el reino visigodo de Toledo atravesaba una profunda crisis en su estructura política, económica y social. El reinado de Egica (687-702) había estado repleto de incidentes y sus leyes antisemitas, de un rigor insólito en Europa, acentuaron el clima de inestabilidad social. La monarquía era débil, producto de la fortaleza cada vez más creciente de los nobles, y el proceso de ruina del Estado era imparable. Las circunstancias no ayudaban a una economía maltrecha y a una población diezmada, tras sucesivas plagas de langosta, malas cosechas y consiguientes hambrunas junto a brotes de peste bubónica.
En este proceso, el panorama de la Península hacia los años 710-711 presentaba un escenario de enfrentamientos constantes entre distintas facciones de la aristocracia, contemplados con indiferencia por el resto de la sociedad y convertidos los territorios dominados por los nobles en pequeñas islas prácticamente independientes. Cuando en esos años, Vitiza asoció el trono a su hijo Akhila, los nobles se le enfrentaron con su propio candidato, Rodrigo, y consiguieron dominar al débil monarca. Y sin embargo, este nuevo Rey aupado por los nobles... no consiguió las adhesiones suficientes, para hacer frente a las hordas de bereberes llamados en su auxilio por el grupo defensor de los derechos de Akhila. (…) Fue así como los atacantes se llevaron por delante a las desorganizadas huestes de don Rodrigo en el año 711, con el beneplácito de distintos sectores sociales (algunos posiblemente judíos) hartos del clima de inestabilidad y recesión económica bajo la inseguridad visigoda.”
Juan Luis Puente López. Reyes y reinas del reino de León. Ed. Edilesa.pags. 17-18
Lo mismo, contado al "estilo Forges"
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Lo mismo, contado al "estilo Forges"
Corre el año 722, once años ha que el infiel Tariq atravesó el estrecho y derrotó al desventurado Don Rodrigo en Guadalete. Once años de deserciones de los nobles visigodos, que prefieren pactar con los recién llegados, a la fuerza ahorcan, que perder sus bienes y sus cabezas...
Es el caso del noble Tudmir, señor de un inmenso territorio en Levante. Su pacto con el invasor sirve de modelo para explicar lo que ocurrió en otros muchos casos: la aceptación de la conquista, a cambio de mantener sus prebendas
Pero no todo el territorio, ni toda la población hispanovisigoda está bajo el dominio musulmán. En la estrecha franja entre la Cordillera Cantábrica y el mar del mismo nombre algunos nobles visigodos y algún que otro advenedizo con suerte se van a enfrentar a los nuevos ocupantes, en lo que será el principio de la lenta y dificultosa recuperación de los territorios antaño pertenecientes al reino visigodo de Toledo.
Dejando a un lado la mención a los atributos hecha por Melendi, hay que poner en su lugar los hechos acaecidos en Covadonga, explotados posteriormente por la propaganda de los reyes astures, con Alfonso II a la cabeza. En cualquier caso, la empresa iniciada por los astures culminará con el nacimiento de un reino cristiano: el reino de Asturias, de León a partir de principios del S. X, y posteriormente de León y Castilla, unidos y separados a lo largo de los siglos (¿premonición de tiempos presentes?...).
En la zona nororiental de la península, desde Pamplona hasta el Mediterráneo y a lo largo de una estrecha franja prepirenaica, van a organizarse también pequeños núcleos de resistencia cristiana que, con el tiempo, evolucionarán hacia el importante reino de Navarra, los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, núcleo del futuro reino de Aragón...
... y los condados catalanes, dependientes del imperio carolingio, del que formaban su provincia más meridional: la Marca Hispánica.
... y los condados catalanes, dependientes del imperio carolingio, del que formaban su provincia más meridional: la Marca Hispánica.
Todos, de una forma o de otra, con más o menos éxito, iniciarán un proceso de expansión militar hacia el sur, en detrimento del dominio musulmán, al que sigue un proceso de asentamiento de población civil (repoblación) bajo los auspicios de la corona, los nobles o el clero. Será este último el que dote de un contenido ideológico claramente religioso al proceso de avance y le dote, con el tiempo, de un objetivo claro: la cruzada contra el infiel.
En definitiva: "Un siglo, dos...siete de duro batallar contra el islam. En vano querrá minimizarse esta empresa multisecular. Esa gran hazaña en que primero hubimos de resistir el gran poderío de la España musulmana y luego las tres oleadas de alomárivdes, almohades y benimerines. Un siglo, dos...siete, no sólo se afirmó durante ellos nuestro áspero talante histórico ancestral. Maduró una extraña sociedad sin feudalismo primero y sin burguesía luego; con una poderosa monarquía a la cabeza de un pueblo áspero pero por fervores religiosos sacudido, que invocaba el auxilio de la divinidad en sus batallas (...)". Claudio Sánchez Albornoz
Encendida prosa la de Don Claudio, hoy superada por nuevos planteamientos historiográficos, quizás más cercanos a la realidad pero no más emocionantes.
Encendida prosa la de Don Claudio, hoy superada por nuevos planteamientos historiográficos, quizás más cercanos a la realidad pero no más emocionantes.
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