La victoria de la coalición de derechas
en las elecciones de 1933 vino a radicalizar aún más la situación de
enfrentamiento político y social que se vivía en España. Por un lado, un
gobierno profundamente conservador dispuesto a deshacer las reformas del bienio
anterior, por otro una izquierda cada vez más radicalizada, especialmente el PSOE,
que negaba legitimidad a la CEDA para gobernar.
En principio fue el Partido Radical de
Lerroux el que formó gobierno, con el apoyo de la CEDA y de los demás grupos de
derecha, pero era cuestión de tiempo que Gil Robles exigiese formar parte del
mismo. La política del gobierno de frenar, e incluso revertir, las reformas
promovidas durante el bienio anterior, provocó una radicalización política y
sindical, que agudizó el clima de enfrentamiento, especialmente visible en las
Cortes, y, como en el periodo anterior, en el campo. A esto se unirá el
conflicto universitario entre la FUE (Federación Universitaria Escolar), de carácter
progresista, y el SEU, sindicato falangista de clara orientación fascista.